Hay quien la soledad lo atrapó desprevenido y, casi sin darse cuenta, se descubrío rodeado de ausencuas. Pero también existe aquel que goza de su soledad y se esfuerza por mantenerla.
Lo cierto es que hay que aprender a convivir con la soledad. Es vitalo aceptar la compañía de uno mismo y poder vivir en paz con la conciencia propia, sin dejarse influenciar por nadie. Asique aveces es mejor escribir tus propios pensamientos en un papel, meterlos en una botella y arrojarlas al mar, con la esperando de que alguien la lea y te comprenda.
Mejor solo, que mal acompañado

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